Mercedes admitía haber fabricado parte de la correspondencia que Adrián recibió diecisiete años atrás y haber presentado otras piezas fuera de contexto para convencerlo de que Lucía mantenía una relación con otro hombre.
También reconocía que sabía del embarazo.
Adrián cerró los ojos apenas un instante.
Ese detalle era el que más peso tenía.
Su madre había sabido que Lucía esperaba un hijo cuando él permitió que se marchara.
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Pero Mercedes no había escrito que Adrián fuera inocente.
Había escrito algo que lo golpeaba con mucha más precisión: que contó con su orgullo.
Sabía que su hijo preferiría creer una traición antes que admitir que podía estar equivocado.
Daniel dejó la hoja sobre la mesa.
—Entonces ella te mintió.
Adrián tragó saliva.
—Sí.
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