Brenda sacó el suyo.
«Si él no lo hace, lo haré yo».
Lucas se puso de pie de golpe.
«Mamá, no te metas».
Brenda lo miró con una tristeza seca.
«Te ayudé a crecer. Eso no me obliga a ayudarte a ocultar esto».
Lucas la observó varios segundos.
Finalmente sacó su celular.
Sus dedos temblaban mientras buscaba el contacto.
Yo no necesitaba saber el nombre.
Solo necesitaba escuchar una cosa.
Que mi hija seguía viva.
La llamada sonó tres veces.
Una mujer contestó.
Lucas dijo apenas «hola».
Ella respondió con una pregunta que cambió todo otra vez.
«¿Ya despertó?»
No preguntó por la bebé.
Preguntó por mí.
Me acerqué al teléfono.
«Sí», dije.
Del otro lado hubo una pausa.
Lucas intentó colgar, pero le sujeté la muñeca.
«Soy su mamá».
La respiración de la mujer se volvió irregular.
«Lucas me dijo que tú estabas de acuerdo».