ella.
—Esa maleta sí va a salir de esta casa.
Renata tragó saliva.
—Bien.
—Pero no conmigo.
Mi hermana quedó pálida.
Mariana continuó.
—Renata, tienes 48 horas para devolver mi camioneta, mi ropa, mis documentos y cualquier copia que hayas sacado del despacho.
Después miró a mi madre.Revisa Artículos Maternidad
—Usted también se irá.
—Soy la madre de Santiago.
—Y seguirá siéndolo desde su propia casa.
Mi madre se volvió hacia mí.
—¿Vas a permitir esto?
Durante años aquella pregunta habría funcionado.
Habría intentado negociar.
Habría pagado otro departamento.
Habría pedido a Mariana que cediera por mantener unida a la familia.Busca Propiedades Exclusivas
Esta vez no.
—No tengo nada que permitir, mamá.
Su rostro cambió.
—¿Qué?
—Es la casa de Mariana. Y aunque no lo fuera, nadie debería vivir donde humillan a su pareja para evitar incomodar a su madre.
—¿Me estás eligiendo a ella?
—Ese es exactamente