Faltaba demostrarla.
Y seis años después parecía imposible.
Hasta que revisaron fotografías de la escena original con una especialista independiente.
En una imagen del dormitorio apareció algo diminuto junto a la estructura de la cama.
Un fragmento de material blanco.
Había sido recogido y almacenado, pero nunca analizado porque no parecía relevante.
Ahora sí lo analizaron.
Era una fibra de algodón procedente probablemente de una toalla.
No demostraba quién la había llevado.
Pero coincidía con el relato de Ethan.
La fiscalía pidió más tiempo.
La condena de mamá quedó suspendida mientras un tribunal revisaba las nuevas pruebas y las deficiencias del caso original.
Victor contrató abogados.
Negó todo.