MI EXNOVIO RICO ME OBLIGÓ A CASARME CON UN MENDIGO HAMBRIENTO DELANTE DE LA CÁMARA PARA HUMILLARME.

el corazón.

Julian Reyes pasó los siguientes veinte años en prisión. Su nombre se convirtió en una advertencia.

Y yo, Clara Valderama-Montalban, aprendí que a veces el hombre que parece un mendigo en el altar es en realidad el rey que quemará imperios por ti.

**Fin.**

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