Y Valeria entendió por fin que una vida bonita no siempre era la que podía presumirse en una fotografía.
A veces era simplemente aquella en la que nadie tenía que fingir para merecer quedarse.
Y Valeria entendió por fin que una vida bonita no siempre era la que podía presumirse en una fotografía.
A veces era simplemente aquella en la que nadie tenía que fingir para merecer quedarse.