Beatriz alzó la mano otra vez.
Esta vez, Daniela la detuvo y, en medio del forcejeo, la empujó para apartarla. Beatriz perdió el equilibrio y cayó sobre la alfombra, derribando una taza.
—¡Me atacó! —gritó de inmediato—. ¡Mauricio va a saber qué clase de mujer eres!
La puerta se abrió en ese instante.
Mauricio entró, vio a su madre en el suelo y el labio ensangrentado de su esposa.
No preguntó qué había pasado.
Se lanzó directamente contra Daniela.
Y en ese momento ella comprendió que la bofetada de su suegra no había sido lo peor que iba a ocurrir aquel día.
PARTE 2
—¿Te atreviste a tocar a mi madre? —rugió Mauricio.
Daniela apenas alcanzó a decir “ella me pegó primero” cuando él la sujetó del brazo y la empujó contra la pared. Beatriz, ya de pie, no intentó detener a su hijo. Al contrario.
—¡Enséñale quién manda en esta casa!
Mauricio perdió por completo el control. La insultó, la jaló del cabello y le dio varios golpes mientras Daniela trataba de cubrirse la cabeza. No hubo heroísmo, ni frases perfectas. Solo miedo, dolor y una certeza helada: el hombre con el que había compartido cinco años de matrimonio era capaz de lastimarla para defender el orgullo de su madre.
Cuando finalmente se apartó, respirando con dificultad, Mauricio señaló la puerta.
—Si no puedes vivir bajo nuestras reglas, lárgate de mi casa.
Daniela, con el rostro inflamado, lo miró.
Aquella frase casi le dio risa.