Ahora son ellas las que me preguntan: —¿Ya comiste?
Antes pensaba que criar a un hijo significaba darle todo lo que uno pudiera.
Ahora entiendo que también significa prepararlo para que pueda marcharse, crecer y construir su propia vida, confiando en que el amor permanecerá.
A veces la gente me llama héroe. Yo no me siento así.
Tuve miedo. Cometí errores. Muchas veces me pregunté cómo habría sido mi vida si aquella llamada nunca hubiera llegado.
Pero sé perfectamente qué vida elegiría. Esta. Una y otra vez.
Porque nunca sentí que hubiera renunciado a mi vida por ellas. Ellas se convirtieron en mi vida.