Yo todavía tenía mi propio juicio.
El de la junta directiva.
Entré a la sala con 12 ejecutivos esperando que renunciara.
No llevé abogados.
Llevé una computadora.
Proyecté los registros médicos.
Después los comprobantes del dinero de Lucía.
Después las pruebas contra Verónica y Darío.
Finalmente mostré una fotografía tomada en mi jardín.
Alma tenía pintura blanca en la nariz.
Renata estaba abrazada a mi cuello.