Volví del hospital con mis gemelas recién nacidas y encontré un segundo refrigerador en mi cocina.-aurelle

El color desapareció del rostro de Diego.

Patricia se quedó callada.

Valeria abrió la conversación que había fotografiado semanas atrás.

—“Cuando nazcan las niñas, me mudo.” “Haz que deje de trabajar.” “Con dos bebés dependerá de ti.” “Cuando regrese del hospital ya estaremos instalados.”

Levantó la vista.

—¿Sigo?

Diego se pasó las manos por el cabello.

—Vas a sacar todo de contexto.

—Entonces explícame las cajas de la bodega.

Silencio.

—Mis libros. Mi ropa. Mis documentos. Mis cosas guardadas mientras yo estaba embarazada.

Patricia reaccionó primero.

—¡Era para hacer espacio para las bebés!

—Curioso —dijo Valeria—. Porque el espacio que liberaste terminó ocupado con tus vestidos, tus zapatos, tus cosméticos y tu bata.

Ernesto miró a Diego.

—Y ahora llegamos al refrigerador.

Nadie respondió.

Ernesto caminó hasta él y leyó la nota pegada en la puerta.

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