La Nota De Salomé Puso En Duda La Condena De Su Madre-TANTONA

—¿Te amenazó?

Salomé negó lentamente.

—No gritó. Me lo dijo bajito.

Eso era peor para Ramira.

No porque demostrara por sí mismo quién había cometido el asesinato, sino porque explicaba algoque la había atormentado durante años.

Su hija no había desaparecido de su vida porque hubiera dejado de quererla.

Había sido una niña asustada.

Ramira inclinó la cabeza hasta tocar las manos esposadas.

—Yo pensé que ya no querías verme.

Salomé rodeó sus hombros.

—Siempre quise.

Méndez apartó la mirada para darles unos segundos.

Luego tomó una decisión.

—Esto ya no puede quedarse dentro de esta prisión.

Ramira alzó la cabeza.

—¿Qué significa?

—Que se tiene que pedir una revisión inmediata de la información que sostuvo la condena.

—¿Hoy?

—Hoy.

Por primera vez desde que comenzó la visita, Ramira no lloró.

Se quedó completamente quieta.

La palabra parecía demasiado grande para confiar en ella.

Méndez ordenó preparar copias de las páginas relevantes y dejar constancia de quién había tenido contacto con el cuaderno.

También pidió que la ejecución de la sentencia quedara detenida mientras la nueva contradicción fuera puesta enconocimiento de la autoridad correspondiente.

No prometió libertad.

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