PARTE 2
El sonido de la cerradura me paralizó.
Guardé la memoria microSD y los documentos dentro del bolsillo de mi sudadera apenas un segundo antes de que Alejandro entrara.
—¿Amor? ¿Ya despertó Emiliano? —preguntó mientras dejaba las llaves sobre la mesa.
Lo miré fijamente.
Durante un instante quise enseñarle todo.
Preguntarle quién era Lucía Serrano.
Exigir una explicación.
Pero algo me detuvo.
Si Alejandro era inocente… necesitaba pruebas.
Y si no lo era… no podía dejarle saber que ya había descubierto el secreto.
Respiré hondo y sonreí.
—Todavía está dormido.
Él me besó en la frente.
El mismo beso de todos los días.
El mismo hombre que me había jurado que jamás me ocultaría nada.
Mientras preparaba café, observé cada uno de sus movimientos.
Parecía completamente tranquilo.