Parte 3 — La firma

Valeria comenzó a leer.

Y solo necesitó una línea para sentir que todo su pasado acababa de cambiar.

“Hija, si estás leyendo esto, significa que el hombre en quien confiabas finalmente cometió el error que yo estaba esperando.”

Valeria levantó la mirada.

Mauricio había perdido el color del rostro.

Y entonces Arturo añadió:

—Hay algo más.

—¿Qué?

—Tu padre no murió sin dejar instrucciones.

—¿Qué quieres decir?

Arturo miró a Mauricio.

—Él sabía que algún día intentarían convencerte de vender tu participación.

Hizo una pausa.

—Y preparó una cláusula que nadie conocía.

Valeria sostuvo la carta con ambas manos.

—¿Cuál?

Arturo respondió:

—Si alguien intentaba transferir acciones utilizando una autorización falsificada, el control de toda la estructura pasaba automáticamente a ti.

La sala quedó en silencio.

Mauricio comprendió entonces lo que había hecho.

No había estado robándole la empresa a una mujer distraída.

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