La pregunta no estaba dirigida únicamente a Beatriz. También era para todos los que habían estado cerca mientras ella intentaba averiguar por qué aquellos documentos habían aparecido de repente.
Beatriz no respondió inmediatamente.
Por primera vez en mucho tiempo, no tenía una orden preparada ni una explicación rápida.
Advertisement
Álvaro entendió entonces que el problema no era solamente el trato que había recibido Inés durante su ausencia. Había una historia anterior, una decisión tomada años atrás y una razón por la que alguien quería que esos documentos llegaran a sus manos bajo una versión incompleta.
La finca quedó dividida entre dos verdades.
Una era la que Beatriz había contado durante meses: que estaba protegiendo el patrimonio familiar y evitando decisiones equivocadas.
La otra era la que acababa de aparecer: que el nombre de la familia de Inés estaba unido a una parte del patrimonio que nadie le había explicado.