Y los movimientos por 190,000 pesos.
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Cuando terminé, la página no parecía la descripción de una sola traición.
Parecía un sistema.
A la mañana siguiente Diego escribió a las 7:13.
“Tenemos que hablar solos.”
Le respondí veinte minutos después.
“Podemos hablar. Renata se queda conmigo y Paula estará en la casa.”
Contestó casi de inmediato.
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“Esto es entre tú y yo.”
No discutí.
“Entonces no vengas.”
Pasaron once minutos.
“Está bien.”
Llegó poco antes del mediodía.
Paula estaba en la sala con Renata.