aparecía en la escritura.
No aparecía en el préstamo.
No aparecía en los impuestos.
No había pagado las reformas.
Ni siquiera había pagado una factura de mantenimiento.
Entonces Michael encontró algo todavía más importante.
—He conseguido reconstruir el origen del supuesto acuerdo —me dijo aquella tarde.
—¿Cómo?
—Por el formato.
No entendí.
—Explícate.
—El documento que fotografió David utiliza una plantilla que parece proceder de otro expediente. Necesito ver el original para confirmarlo, pero algunas referencias no corresponden a una adquisición inmobiliaria.
Me quedé en silencio.
—Entonces ¿qué era originalmente?
—Posiblemente un documento relacionado con el dinero que entregaste a tu padre después de la muerte de James.
Sentí un nudo en el estómago.
Aquellos cincuenta mil dólares.
Otra vez.
—Michael…
—Todavía no sabemos qué ocurrió. No saquemos conclusiones antes de tener el documento completo.
Aquella misma noche ocurrió algo que ninguno de nosotros esperaba.
David me llamó otra vez.