Aquella precisión era típica de Michael.
Yo, sin embargo, ya empezaba a comprender.
Mi padre había esperado hasta el momento en que yo era más vulnerable.
Y había utilizado mi confianza.
Pero todavía quedaba algo que no entendía.
—¿Qué tiene esto que ver con mi villa?
—Quizá nada al principio —respondió Michael—. Pero cuando compraste una propiedad valiosa, pudo ver otra oportunidad.
Esa tarde Olivia y David comenzaron a sacar sus pertenencias.
Los observé desde las cámaras.
Ya no había champán.
Ya no había sonrisas.
David cargaba las cajas en silencio.
Olivia apareció varias veces mirando hacia la cámara de la entrada.
Finalmente se quedó delante de ella.
Sabía que yo podía verla.
—Elena —dijo—, sé que estás mirando.
Me acerqué a la pantalla.
—Lo siento.
Fue todo.
Después entró otra vez.
Una hora más tarde me llamó.
—Los niños y David ya se han marchado.
—¿Y tú?
—Me voy