Mi padre me echó de mi propia villa y se la entregó a mi hermana… pero olvidó un detalle: la casa nunca fue suya

margen.

«Ella todavía no está en condiciones de revisar nada.»

No reconocí la letra.

Envié todo a Michael.

—Necesitamos esa carpeta —dijo.

—David no puede llevársela.

—No quiero que lo haga. Que no toque nada más. Fotografías, si puede hacerlo sin meterse en problemas, y nada más.

Asentí aunque él no pudiera verme.

—¿Crees que mi padre se aprovechó de mí después de la muerte de James?

Michael guardó silencio unos segundos.

—Creo que tenemos suficientes indicios para revisar cuidadosamente todo lo que firmaste durante ese periodo. Nada más por ahora.

Aquella respuesta prudente me asustó más que cualquier acusación.

Porque Michael nunca dramatizaba.

Dos horas después, Olivia me llamó.

No estaba llorando esta vez.

Estaba furiosa.

—¿Has hablado con David?

—Sí.

—Estás intentando poner a mi marido en mi contra.

—No necesito hacerlo.

—Papá tiene documentos.

—Entonces podrá presentarlos donde corresponda.

Hubo un silencio.

Después Olivia dijo algo que

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