No discutió.
Advertisement
No le dio la oportunidad de preparar una respuesta.
Tomó su teléfono y llamó a su abogado.
Le pidió que bloqueara cada autorización que Clara estuviera usando o hubiera firmado en su nombre. Desde ese instante, cualquier decisión relacionada con él tendría que pasar por su conocimiento.
Era una medida práctica.
Pero también era una forma de recuperar una parte de control que había perdido durante aquellos meses.
Después volvió a revisar las hojas.
El nombre de la empresa seguía allí.
Advertisement
El de Clara también.
Y la fecha continuaba siendo imposible de ignorar.
Lucía no había encontrado una simple cancelación.