Los documentos falsos habían sido enviados a propósito.
Advertisement
No había sido un accidente.
Había sido otra prueba.
Otra mentira.
Otra forma de medir cuánto podía soportar antes de alejarse.
Valeria recordó entonces todas las veces que Diego había llamado «inseguridad» a lo que ella sentía.
Las veces que le dijo que era demasiado sensible.
Las discusiones en las que terminaba pidiéndole perdón aunque no supiera exactamente qué había hecho.
Advertisement
Durante tres años había aprendido a desconfiar de su propia percepción.
Y ahora, desde aquel pasillo, empezaba a entender que esa confusión podía haber sido precisamente lo que ellos buscaban.
Bruno volvió a hablar.
«Solo faltan tres».
Emiliano preguntó qué pasaría cuando llegaran al siguiente número.
Bruno miró a Diego.
«Cuando lleguemos a noventa y nueve, se acabó».
Valeria esperó la siguiente frase.
Llegó enseguida.
Diego la dejaría.
Y volvería con Camila.
Entonces comprendió que Camila no era un detalle nuevo.
Era parte de una historia que había comenzado mucho antes de que ella supiera que estaba participando en ella.