No era de Andrés.
No era de Carmen.
Advertisement
Y tampoco era de Marta.
Años antes, Julián había dejado todo preparado mediante una donación notarial para que Lucía recibiera la propiedad.
La familia había actuado como si ella fuera una invitada en una casa que legalmente le pertenecía.
Pero la sorpresa más grande todavía estaba por aparecer.
Antes de subir nuevamente, Lucía decidió revisar sus cuentas.
Después de nueve meses fuera, necesitaba confirmar que todo estuviera en orden.
No lo estaba.
Advertisement
Al revisar sus movimientos encontró transferencias realizadas durante el tiempo que estuvo destinada.
Había dinero que había desaparecido.
Buscó operación por operación.
Las transferencias pasaban primero por una cuenta de Carmen.
Después apareció un documento digitalizado.
Un poder de representación.
Carmen figuraba como persona autorizada.
Advertisement
Pero había un detalle que cambió la forma en que Lucía veía todo.
La firma no era suya.
Lucía revisó los documentos dos veces.