Mis manos comenzaron a temblar.
—¿Quién es él?
El hombre que estaba frente a mí permaneció en silencio.
—¿Quién es ese hombre?
—Mi hermano.
Sentí que las piernas me fallaban.
—¿Tu… hermano?
Asintió.
—Su nombre era Daniel.
Miré nuevamente la fotografía.
No.
Eso era imposible.
Mi esposo jamás había tenido un hermano.
Me lo había contado todo.
O al menos eso creía.
—Mi marido era hijo único.
—Eso es lo que te dijo.
Aquella frase me golpeó.
—¿Me estás diciendo que me mintió?
—Te estoy diciendo que hubo muchas cosas que nunca pudo contarte.
—¿Dónde está Daniel?
El hombre respiró profundamente.