Un espejo roto, una defensa raspada y una motocicleta tirada.
Rogelio levantó ambas manos.
—Y ahora resulta que todo fui yo?
—Yo no dije eso.
—Lo estás insinuando.
Mateo regresó a la casa y volvió con su laptop.
La puso sobre la mesa del comedor.
—Papá, hay algo que tienes que ver.
Abrió un archivo.
El video mostraba la mañana del accidente.
Seguros
La bicicleta de Mateo estaba junto a nuestra entrada, completamente dentro del límite de nuestra propiedad. No estaba invadiendo la calle.
Después apareció la camioneta de Rogelio.
Espera ver una reversa rápida.
No ocurrió.
La camioneta comenzó a retroceder lentamente.
Se detuvo.
Avanzó un poco.
Volvió a retroceder.
—Espera —dije.
Mateo pausó el video.
—Eso mismo pensé.
—¿Qué?
Mi hijo me miró.
—Que tuvo tiempo de verla.
Rogelio dio un paso hacia la computadora.
—Ese ángulo engaña.
Mateo reprodujo el video.
La camioneta volvió a moverse.
La