Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba

hacia la entrada.

Mateo cerró la misma zona.

Las macetas

habían desaparecido.

Y también la línea amarilla.

En su lugar había una mancha de pintura gris reciente.

Patricia cruzó los brazos.

—El reglamento del fraccionamiento prohíbe estacionarse ahí porque es parte del acceso de emergencia. Hace tres semanas recibimos varias quejas porque una camioneta bloqueó el paso.

Miré a Rogelio.

—¿Tu camioneta?

No respondió.

Patricia continuó:

—Se le notificó por escrito. Dos veces.

Rogelio finalmente habló.

—Eso no tiene nada que ver con la bicicleta.

—Tal vez sí —respondió Mateo.

Rogelio se volvió hacia él.

—Tú no sabes de lo que estás hablando.

—Entonces explicales por qué pintaste encima de la línea.

Se hizo un silencio incómodo.

Sentí que algo no cuadraba.

—Mateo, ¿de dónde sacaste esa foto?

Mi hijo señaló la casa de enfrente.

—De la cámara de seguridad de don Ernesto.

Ahí entendí.

Don Ernesto era el dueño

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