VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ

la banqueta. Don Julián no entró en mi casa porque la puerta estabaabierta. No revisó mis cosas, no decidió por mí y ni siquiera utilizó su preocupación como permiso para invadir mi espacio.
Se sentó afuera.
Y esperó.

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