VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ

vio casualmente en la fiesta, recordó el anuncio. Después apareció mi dirección en el grupo.No había ido a mi casa con un plan elaborado para entrar. Según dijo, pensaba tocar cuando yo regresara y preguntarme si todavía tenía “cosas de la empresa” para vender. Llegó antes porque no sabía cuánto tardaría desde el centro y prefirió esperar. Era una explicación posible para parte de la noche, pero no justificaba mentirle a Yolanda diciendo que yo le había dado personalmente la dirección ni permanecer vigilando una casa abierta sin avisarme.
Cuando le señalaron esas contradicciones, cambió la historia. Admitió que al ver la puerta entreabierta sintió curiosidad por comprobar si las cajas seguían dentro. Caminó hasta mi entrada, pero escuchó movimiento en otra casa y retrocedió. No llegó a cruzar el umbral. Las cámaras de la papelería no mostraban perfectamente mi puerta, pero sí lo mostraban acercándose y retirándose.
Ese

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