vemos en la ceremonia. Ricardo quiere estar presente. Después de todo, también es su papá.”
Sentí náuseas.
No por miedo.
Sino porque algo en el fondo me decía que Ricardo no iba a llegar como padre orgulloso.
Iba a llegar a reclamar lo que nunca sembró.
Y yo todavía no sabía que, esa misma mañana, Emiliano había entregado un informe que llevaba meses preparando.
Un informe con nombres, contratos falsificados y permisos de obra alterados.
El primer nombre en la lista era el de Ricardo.
Y lo peor estaba por revelarse en el escenario.
PARTE 3
Ricardo llegó como siempre quiso que lo vieran: traje caro, reloj brillante, sonrisa de hombre importante.
Daniela iba a su lado, maquillada como para boda, con un vestido rojo demasiado llamativo para una ceremonia académica. Todavía se aferraba a esa imagen de juventud eterna que había construido en redes, aunque sus ojos traían cansancio