frase: “Por fin con alguien que sí sabe disfrutar la vida.”
No podía creer lo que estaba a punto de pasar…
PARTE 2
Los primeros años fueron una guerra silenciosa.
No hubo pensión puntual, no hubo visitas de domingo, no hubo llamadas para preguntar si Emiliano tenía fiebre o si ya había dicho su primera palabra. Ricardo mandaba dinero cuando quería y cuando no, decía que “andaba apretado”. Pero en Facebook Daniela subía fotos en Valle de Bravo, en restaurantes caros de Polanco, en hoteles con alberca infinita.
Yo aprendí a tragarme el orgullo.Di clases particulares, vendí postres a las vecinas, trabajé medio tiempo en una papelería y cosí uniformes de noche. Mi mamá, doña Lupita, me ayudaba cuando podía, pero también estaba enferma de la presión. Más de una vez cené café con pan para que Emiliano tuviera pollo en su plato.
Y ese niño, el que Ricardo