lo hiciste tú!
Yo también me puse de pie.
—No, Ricardo. Esto lo hiciste tú cuando creíste que podías abandonar a tu hijo, humillar a su madre y engañar a todo el mundo sin pagar consecuencias. Familia
La gente volteó. Algunos sacaron sus celulares.
Ricardo intentó hablar, pero no encontró palabras.
Por primera vez, el hombre que siempre tuvo una excusa se quedó vacío.
Emiliano bajó del escenario y caminó hacia nosotros. No venía con odio. Venía con una calma que dolía más.
Se detuvo frente a su padre.
—Te equivocaste en algo —dijo.
Ricardo tragó saliva.
—¿En qué? ¿En pensar que no eras inteligente?
Emiliano negó con la cabeza.
—No. En pensar que mi mamá era una vieja acabada. Ella fue la única persona fuerte de esta historia.
Daniela bajó la mirada. Ricardo quiso responder, pero su teléfono volvió a sonar. Esta vez no lo contestó.
Después de la