Me divorcié embarazada de tres meses; diez años después, mi exmarido entregó un premio a su propio hijo sin saber quién era

asintió.

 

—Era cobardía.

Aquella palabra me sorprendió.

—Ethan siempre fue brillante para conseguir cosas difíciles.

Pero emocionalmente…

Sonrió.

—Cuando algo se volvía complejo, buscaba una puerta de salida.

Yo fui esa puerta.

Silencio.

—¿Por qué me dices esto?

—Porque durante años pensé que tú me odiabas.

—Ya te dije…

—Y yo te odié a ti.

Eso sí me sorprendió.

—¿Por qué?

—Porque él me dejó.

—¿Él te dejó?

Vanessa asintió.

—Seis meses después.

No sabía.

—¿Por qué?

—Una noche encontró una fotografía vuestra dentro de un libro.

Me miró.

—Se quedó sentado mirando esa foto durante casi una hora.

Le pregunté si quería volver contigo.

Dijo que no.

—Entonces…

—Porque pensaba que ya te había hecho suficiente daño.

Aquella frase quedó suspendida.

—No volvió.

—No.

—Nunca me buscó.

—No sé por qué.

Vanessa bajó la voz.

—Eso tendrás que preguntárselo a él.

Se alejó.

Yo me quedé inmóvil en medio

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