partido?”
A veces me irritaba.
—No tienes que pedirme permiso para respirar cerca de él.
—La última vez que asumí que tenía derecho a algo contigo salió bastante mal.
No supe qué decir.
—Además —continuó—, no quiero que piense que aparecí para apropiarme de su vida.
Aquello era precisamente lo que yo había temido.
—Gracias.
Ethan me miró.
—No me agradezcas comportarme como debería.
Algo había cambiado.
No lo suficiente para borrar el pasado.
Pero sí lo suficiente para obligarme a mirar al hombre presente en lugar de discutir permanentemente con el de hace diez años.
Vanessa regresó a la historia en octubre.
Yo creía que llevaba años fuera.
Me equivocaba.
Apareció en una gala de la Fundación Sullivan donde Leo había sido invitado por un programa educativo.
Yo casi no la reconocí.
Seguía hermosa.
Cabello rubio oscuro.
Vestido negro.
Elegancia impecable.
Ella sí me reconoció inmediatamente.
—Laura.
—Vanessa.
Sus