“Está vivo”, le dije. “Voy a encontrarlo.”
Luego escribió:
NO CONFÍES EN SEGURIDAD.
No le pregunté más.
Su cuerpo ya había pagado suficiente.
Encontrar a Diego fue más difícil de lo que debería haber sido. La academia informó que había sido transferido esa mañana a un centro de entrenamiento fuera de la ciudad por “bajo rendimiento y necesidad de disciplina adicional”. El momento era demasiado conveniente.
Marcus consiguió un número.
Diego respondió desde una habitación con paredes verdes. Tenía el labio partido y hablaba casi en susurros.
“Señor, yo no quería que Lily se metiera.”
“Ella decidió hacerlo.”
“Les dije que la dejaran fuera.”
“¿Quiénes?”
Diego cerró los ojos.
“Cole, Hale y Whitmore.”
“Necesito que me digas solo lo que viste. No lo que crees. No lo que te dijeron otros.”
Asintió.
Contó que las “correcciones” habían empezado un mes antes. Flexiones hasta el desmayo. Duchas con agua helada. Golpes que no dejaban marcas visibles. Ethan decía que era tradición. Brandon se reía. Tyler mencionaba con frecuencia que su familia conocía gente capaz de cerrar cualquier investigación.
“Cuando Lily grabó el video, Ethan se dio cuenta”, dijo Diego. “Ella dijo que iba a entregarlo.”
“¿La amenazaron?”
“Sí.”
“¿Estabas presente?”
“Escuché a Tyler decirle que si hablaba iba a lamentar tener cara para sonreír.”
Tuve que apartar la vista de la pantalla.
“¿Estás dispuesto a declarar eso formalmente?”
Diego tardó casi un minuto en responder.
“Por Lily, sí.”
Esa tarde, Marcus recuperó algo que la academia había creído borrado para siempre. Una de las cámaras de servicio no enviaba todo su material al servidor principal. Guardaba un respaldo local de cuarenta y ocho horas antes de sobrescribirlo. Alguien había eliminado el archivo visible, pero no el índice temporal.
El video recuperado duraba cuarenta y tres segundos.
La imagen era granulada.
No necesitaba ser perfecta.
Lily aparecía junto a una puerta lateral del edificio de ciencias. Ethan la sujetaba por los brazos. Brandon tenía su celular. Tyler estaba frente a ella.
No se escuchaba todo.
Sí se escuchó a Lily decir:
“Devuélvemelo.”
Tyler respondió:
“Borra la copia.”
Ella negó con la cabeza.
Entonces Tyler levantó la mano. La placa metálica de su cinturón brilló bajo la luz exterior. El golpe no se veía completo porque Ethan bloqueaba la cámara, pero Lily cayó contra la pared.
Brandon pateó el celular de ella hacia una coladera.
La cámara tembló por una falla de imagen.
Cuando volvió, los tres se alejaban.
Y la voz de Brandon se alcanzaba a escuchar:
“Ahora que vaya a denunciar.”
Marcus detuvo el video.
Durante años había aprendido a respirar igual cuando todo alrededor se estaba rompiendo. Lo hice otra vez.