ya hablaban.
La devolución del dinero no fue inmediata. La abogada inició los procedimientos correspondientes y se congelaron los activos de la empresa mientras se investigaban las transferencias.
Mauricio tuvo que responder por la agresión y por el uso no autorizado de mi banca. Verónica enfrentó las consecuencias por haber participado en los documentos y movimientos.
No celebré ninguna de esas cosas.
Ver a mi hijo obligado a enfrentar lo que había hecho no me produjo satisfacción.
Me produjo un duelo diferente.
El duelo de aceptar que el niño que crié se había convertido en un adulto capaz de dañarme.
Pero no permití que esa tristeza se volviera una excusa para perdonarlo antes de tiempo.
Durante meses, Mauricio solo pudo comunicarse conmigo mediante abogados.
La primera vez que pidió hablar, Teresa me preguntó si quería responder.
—No todavía.
La segunda vez, accedí a una videollamada breve.
Él se veía distinto.