PARTE 2: EL DÍA QUE DEJÉ DE ESPERAR A JULIAN SHEN

Me estaba casando porque por primera vez alguien me miró y no me pidió esperar.

El día de la boda amaneció con lluvia.

Igual que la noche en que Julian me dejó sola frente al teatro.

Me puse el vestido.

Miré mi reflejo.

Y por primera vez en muchos años no vi a una mujer esperando ser elegida.

Vi a una mujer que ya se había elegido a sí misma.

Cuando salí del coche frente al hotel, escuché un murmullo.

Había otro convoy nupcial llegando por la entrada principal.

Negro.

Elegante.

Con flores blancas.

El coche se detuvo.

La puerta se abrió.

Julian salió vestido de novio.

Y entonces me vio.

Se quedó completamente inmóvil.

Porque al otro lado del mismo lugar donde él iba a prometerle amor a otra mujer…

yo también estaba vestida de novia.

Pero no estaba sola.

El hombre que estaba a mi lado tomó mi mano.

Julian miró nuestras manos unidas.

Después miró mi rostro.

Y por primera vez en siete años, pareció entender algo.

Yo sí podía dejarlo.

Siempre pude.

Simplemente estaba esperando el día en que dejara de tener miedo.

Y ese día había llegado.

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