Cass permaneció en silencio.
—¿Qué le respondiste?
—Que no hacemos ese tipo de acuerdos.
Ella asintió.
—Bien.
—Hay otra cosa.
—¿Qué?
—Tu abogado matrimonial cree que deberías denunciar la agresión formalmente y documentar todo lo ocurrido.
Cass miró hacia la ventana.
Durante días había intentado convencerse de que lo ocurrido no podía definirla.
Pero ahora entendía algo.
No denunciarlo para proteger a Owen también significaba proteger el silencio que había permitido que personas como él creyeran que podían actuar así.
—Hazlo —dijo.
—¿Estás segura?
Cass respiró profundamente.
—Sí.
Capítulo 5 — La última conversación
Tres meses después, Cass y Owen se encontraron por última vez en una sala de mediación.
No había vestidos de novia.
No había flores.
No había familia.
Solo abogados y documentos.
Owen parecía diferente.
Más delgado.
Más cansado.
Pero todavía tenía algo de aquel hombre del que ella se había enamorado.
—Te quise —dijo él.
Cass lo miró.
—Yo también.
—Entonces, ¿cómo terminamos así?
Ella tardó unos segundos en responder.
—Porque amar a alguien no significa aceptar cualquier cosa de esa persona.
Owen bajó la mirada.
—Tuve miedo.
—¿De qué?
—De perderlo todo.
Cass negó lentamente.
—No. Tenías miedo de no tener control.
Él levantó los ojos.
Ella continuó:
—Cuando creíste que era una mujer sin dinero ni poder, pensaste que podías decidir cómo debía comportarme.
Owen no respondió.
—Cuando descubriste quién era, intentaste descubrir cuánto podías perder.
Ella firmó el documento que tenía delante.
—Eso fue lo que más me dolió.