Volvió a su próximo trabajo, continuando su oficio con el mismo compromiso inquebrantable con la perfección, sabiendo que si bien siempre trataría a sus clientes con respeto, nunca más permitiría que su integridad profesional se confundiera con impotencia. Los Henderson se quedaron con sus gabinetes y una lección dura sobre el valor de un hombre que sabe exactamente cómo proteger el trabajo de su vida. El éxito de Frank no fue producto de la malicia, sino de la preparación silenciosa y disciplinada que había definido su carrera completa de cincuenta años en el oficio.
Un carpintero veterano muestra por qué el profesionalismo y el apalancamiento legal son las herramientas definitivas para la justicia