“¿Y este documento?”
Federico respondió antes de que Rodrigo pudiera hacerlo.
“Le da permiso a Rodrigo para administrar ciertos activos mientras usted está de viaje. Completamente normal.”
Valeria asintió lentamente.
El teléfono oculto a su lado lo estaba grabando todo.
Ella necesitaba más.
“¿Papá sabe de esto?”
Los tres intercambiaron una rápida mirada.
Rodrigo se rió.
“Ahora estás casada, Valeria. Tu padre no tiene por qué aprobar todas las decisiones financieras que tomes.”
Teresa añadió:
“Tienes que dejar de permitir que Ernesto controle tu vida.”
Ahí estaba.
Llevaban meses intentando aislarla poco a poco de su padre.
Valeria volvió a mirar los documentos.
“¿Y una vez que firme estos documentos, Rodrigo podrá mover dinero?”
Federico respondió con impaciencia.
“Esa es la clave.”
Rodrigo le dirigió una mirada de advertencia.
Pero ya era demasiado tarde.