Ella lo esperó 5 años con girasoles… pero al ver a otra mujer abrazando a su esposo, hizo una llamada que dejó a toda su familia en la ruina

—Hablo de los depósitos hechos desde una cuenta militar. Hablo de tus viajes a Cancún con Ramiro Vidal, un empresario casado. Y de los 9 millones que debía tu padre por apuestas.

La voz dulce de Valeria cambió.

—¿Qué quieres?

—Saber por qué apareciste exactamente el día en que Julián volvió.

Valeria soltó una risa seca.

—Porque tú nunca entendiste a los hombres. Tú resuelves todo, controlas todo, pagas todo. Un hombre a tu lado se siente inútil.

—¿Y contigo se siente héroe?

—Conmigo se siente necesario.

Renata cerró la carpeta.

—Qué pena que tu fragilidad venga con estados de cuenta.

La inauguración de Alcázar Capital reunió a banqueros, empresarios, periodistas y funcionarios.

Los Ferrer llegaron porque no tenían opción.

Julián entró con Valeria tomada de su brazo, aunque su rostro mostraba que ya no estaba seguro de nada.

Renata subió al escenario.

—Durante años, muchas empresas han confundido discreción con debilidad —dijo—. Alcázar Capital no rescatará más negocios que premian la incompetencia y castigan a quienes los sostienen.

Después anunció públicamente la compra de 5% de Constructora Ferrer.

Los murmullos llenaron el salón. Ernesto tuvo que sujetarse de una silla.

Pero el golpe más fuerte llegó después.

Renata entregó a Julián un sobre.

Dentro había comprobantes de depósitos, fotografías, mensajes y contratos firmados por Valeria.

Él leyó todo lentamente.

—¿Ramiro Vidal? —preguntó con voz rota—. Dijiste que ni lo conocías.

Valeria comenzó a llorar.

—Me obligaron. Mi papá debía dinero.

—¿Y los mensajes donde dices que me ibas a “recuperar” para entrar a las cuentas de Renata?

Valeria intentó tomarle la mano.

Julián retrocedió.

—Me usaste.

—Lo hice porque te amo.

—No. Lo hiciste porque creíste que yo era una puerta.

Por primera vez, él la dejó sola.

Valeria limpió sus lágrimas y clavó los ojos en Renata.

—Esto apenas empieza.

Esa noche, Mariana llamó desde la oficina.

—Encontramos algo más. Valeria no actuó sola.

—¿Quién está detrás?

—León Barragán. Su padre fue condenado por espionaje industrial hace 16 años. El denunciante fue tu padre.

Renata sintió que el aire cambiaba.

Cuando tenía 12 años, su casa se llenó de escoltas y silencios. Su padre, el general retirado Gabriel Alcázar, había participado en la investigación que condenó a Tomás Barragán.

Tomás vendió información estratégica de puertos mexicanos a una red extranjera y murió en prisión culpando a los Alcázar.

Renata llamó a su padre.

—¿Tomás Barragán era culpable?

—La evidencia decía que sí.

—No te pregunté qué decía la evidencia.