Eso no podía ser.
Alejandro siempre me dijo que solo había tenido una novia seria antes de conocerme.
La mujer continuó hablando.
—No desaparecí por voluntad propia.
Me obligaron a irme.
Y la persona que destruyó mi vida fue… Carmen.
Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
—Ella protegía a su hijo a cualquier precio.
Incluso cuando él cometía errores imperdonables.
De pronto el video se cortó.
Solo quedaban archivos de audio y fotografías.
Entre ellas…
Una imagen de Alejandro abrazando a un niño de unos tres años.
El pequeño era idéntico a Emiliano.
En la parte trasera de la fotografía, escrita a mano, había una frase que hizo que se me helara la sangre:
“Tu padre prometió volver por ti.”
No podía respirar.
¿Alejandro tenía otro hijo?
¿Y nunca me lo había contado?
En ese preciso instante escuché un crujido detrás de mí.
La puerta del despacho estaba entreabierta.
Levanté lentamente la vista.
Alejandro estaba allí.
Descalzo.
En silencio.
Mirando fijamente la pantalla de la computadora.
Su rostro había perdido todo el color.
Y con una voz que jamás le había escuchado, dijo:
—Cierra esa carpeta… porque si ves el último archivo, ya no habrá marcha atrás.
FIN