—No.
Su expresión cambió por completo.
—Entonces lo haremos por las malas.
Se dio la vuelta y, antes de irse, lanzó una última amenaza:
—Ya hablé con mis abogados. Muy pronto un juez decidirá quién merece criar a esas niñas.
Vi cómo se alejaba por el pasillo.
Entré al apartamento intentando mantener la calma.
Las gemelas seguían sentadas en el sofá.
Emma levantó la vista y preguntó:
—Bubba… ¿esa señora quiere llevarnos lejos de ti?
Las abracé con todas mis fuerzas.
—Mientras yo siga respirando… nadie va a separarnos.
Pero esa misma noche, alguien deslizó un sobre por debajo de la puerta.
Lo abrí.
Era una citación del tribunal.
La batalla por mis hermanas acababa de empezar.
FIN DE LA PARTE 2.