No había reclamos.
No había insultos.
No había disculpas tarde.
Solo silencio.
Y entendí algo que muchas mujeres tardamos demasiado en aprender:
Irte sin gritar no significa que perdiste.
A veces significa que por fin dejaste de pedir permiso para salvarte.
¿Tú crees que Elena hizo bien en destruirles el plan en silencio, o debió exponerlos desde la boda frente a todos?