Home Entertainment Game Technology Llegué temprano a mi casa y encontré a mi esposo instalando a su amante con dos bebés en mi sala; cuando me dijo “ellos se quedan aquí”, entendí que no buscaba perdón, sino quedarse con lo mío mientras yo aguantaba callada.

Puse la primera carpeta frente a él.

—Ábrela.

Pasó una hoja. Luego otra. La seguridad se le fue cayendo de la cara.

—¿De dónde sacaste esto?

—De donde tú creíste que yo nunca iba a revisar.

La segunda carpeta tenía los gastos de Valeria. La tercera, los correos donde Roberto había pedido “adelantar el trámite” usando mi firma digital. La cuarta, mensajes en los que presumía que yo era “demasiado decente para hacer un escándalo”.

Montserrat se inclinó hacia él.

—Su problema, señor Robles, no es el adulterio. Es que intentó convertir una traición personal en fraude patrimonial.

Roberto apretó los puños.

—Daniela, estás acabando conmigo.

Lo miré fijamente.

—No, Roberto. Yo solo dejé de cubrirte.

En ese momento su celular empezó a sonar. Primero su jefe. Luego un número desconocido. Después, Valeria.

No contestó ninguno.

Montserrat había enviado una notificación a la empresa donde Roberto trabajaba como asesor financiero. No porque me interesara su empleo, sino porque había usado correos corporativos y contactos de clientes para mover papeles que involucraban mi propiedad.

Cuando salimos del despacho, Roberto me siguió hasta la banqueta.

—Todavía podemos arreglar esto —dijo bajito—. Tú no sabes todo.

—Entonces dime.

Abrió la boca, pero no habló.

Mi celular vibró.

Era Valeria.

“Necesito verte sola. Roberto te mintió sobre los niños. Si no me escuchas hoy, mañana puede ser demasiado tarde.”

Levanté la mirada.

Roberto vio la pantalla y se puso blanco.

Por primera vez, el miedo en su cara no era por perderme a mí, sino por lo que Valeria estaba a punto de contar.

Y yo entendí que la peor verdad todavía no había salido.

¿Qué creen que escondía Roberto sobre esos niños? Porque lo que Valeria iba a decir podía cambiarlo todo en la parte final.

PARTE 3