Porque los agentes siguieron avanzando.
Paso a paso.
Mesa por mesa.
Hasta detenerse exactamente frente al altar.
Y entonces, delante de todos los invitados, uno de ellos sacó una carpeta.
—Señor Alejandro Ramírez…
El salón entero quedó en silencio.
La novia palideció.
Las copas dejaron de sonar.
Y yo vi cómo el hombre que había pasado años haciéndome sentir pequeña comprendía algo que nunca había imaginado:
Que no todas las historias terminan como uno las planea.
Y que algunas bodas…
Se convierten en el escenario perfecto para que salga la verdad.
Continuará… 👀🍿