La carta decía que había sido buscado durante años. Que su familia nunca dejó de intentar encontrarlo después de que desapareciera siendo niño.
No entendía nada.
Corrí hacia la habitación y lo desperté.
—Noah… ¿qué es esto? —pregunté, con la voz rota.
Él miró los papeles… y su expresión cambió por completo.
Silencio.
Un silencio pesado, incómodo… como si todo lo que conocía estuviera a punto de romperse.
—Pensé que nunca me encontrarían… —murmuró finalmente.
Sentí un nudo en la garganta.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
Bajó la mirada.
—Porque no quería perderte.