Conectado a máquinas.
El silencio lo decía todo.
Tenía cáncer.
Sentí un nudo en el pecho.
No sabía si llorar… gritar… o simplemente irme.
Él me miró…
y empezó a llorar.
— “Ahora entiendo todo…” dijo con la voz quebrada.
No respondí.
— “Tu madre… lo siento… fui un cobarde…”