Sus ojos se llenaron de incredulidad.
—No… no puede ser…
Clara lo miró directamente.
—Durante siete años, quise saber si alguien podía amarme sin dinero… sin poder… sin apellido.
Hizo una pausa.
—Gracias por darme la respuesta.
El silencio era insoportable.
—A partir de este momento… el señor Adrian queda destituido de su cargo.
El público estalló en susurros.
Adrian cayó de rodillas.
—Clara… por favor…
Pero ella ya no escuchaba.
Se dio la vuelta… y caminó hacia la salida.
Esa noche…
No solo recuperó su identidad.
Recuperó su poder.
Y dejó atrás a un hombre que nunca la mereció.