Esa noche, después de ver cómo reducía a cenizas mi único vestido elegante, algo dentro de mí no solo se rompió… cambió. No fue una explosión de lágrimas ni un grito de dolor como antes. Fue algo mucho más silencioso, más profundo
Quemó mi vestido para humillarme… pero lo que hice en su gala destruyó su mundo