Se la tendí.
“Gracias”. Luego hizo una pausa y añadió: “No podía encontrarla”.
Jen levantó la vista. Nadie se apresuró a cubrir el momento.
Nada había mejorado de la noche a la mañana, y nadie podía hacer mucho para arreglar aquella situación, pero al menos ahora ya estaba a la vista de todos.
Y esto, según había aprendido a lo largo de los años, era a menudo lo primero que hacía posible la curación.