No sabía cómo explicártelo sin cambiar la forma en que me veías.
No espero que me perdones. Sólo quiero que sepas que nada de esto fue por querer otra vida. Se trataba de tener miedo de dejarte ver esta parte de mí.
No hiciste nada malo. Tomaste tu decisión con la verdad que tenías. Espero que algún día eso te traiga la paz.
Te quise de la mejor manera que supe.
Troy.
No lloré de inmediato.
Te quise de la mejor manera que supe.
Me quedé sentada, con el papel entre las manos, y dejé que las palabras se asentaran.
Había mentido. Esa parte no había cambiado, pero ahora comprendía su forma.
Si tan sólo me hubiera dejado entrar en vez de cerrarme las puertas. Qué distintas habrían sido nuestras vidas.
Doblé la carta y la volví a meter en el sobre.
Luego me quedé sentada largo rato, pensando en el hombre que había conocido y amado toda mi vida y que había perdido dos veces.
Si tan sólo me hubiera dejado entrar en vez de cerrarme las puertas.
Si pudieras dar un consejo a alguien de esta historia, ¿cuál sería? Hablemos de ello en los comentarios de Facebook.