Mentiras que no provienen de querer a otra persona.
¿Qué significaba eso? La respuesta llegó unos días después.
Las palabras de Frank resonaban en mi cabeza.
Aquella noche la casa estaba demasiado silenciosa.
Me senté a la mesa de la cocina, la misma en la que una vez había dejado los recibos del hotel como pruebas. Recordé su rostro aquella noche, cerrado, obstinado. Casi aliviada de que por fin se supiera el secreto, aunque no se supiera la verdad.
¿Y si Frank decía la verdad?
¿Y si aquellas habitaciones de hotel no eran para ocultar a otra persona, sino para ocultarse a sí mismo?
Me quedé sentada durante horas, dándole vueltas en la cabeza.
Recordé su cara aquella noche.
***
Tres días después, llegó un sobre de mensajería. Mi nombre estaba pulcramente escrito en el anverso. Lo abrí de pie en el pasillo, aún con el abrigo puesto. Dentro había una sola hoja de papel.
Una carta… Reconocí inmediatamente la letra de Troy.
Necesito que lo sepas: Te mentí, y elegí hacerlo.
Los ojos se me llenaron de lágrimas. Me tambaleé hasta la silla más cercana y me desplomé en ella antes de leer el resto.
Reconocí inmediatamente la letra de Troy.
Estaba recibiendo tratamiento médico.
No sabía cómo explicártelo sin cambiar la forma en que me veías. No era sencillo. Y tenía miedo de que, en cuanto lo dijera en voz alta, me convirtiera en tu responsabilidad en lugar de tu compañero.
Así que pagué habitaciones. Moví dinero. Respondí mal a tus preguntas. Y cuando me preguntaste directamente, seguí sin decírtelo.